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ALERGIAS A PICADURAS DE INSECTOS

Las reacciones alérgicas por picaduras de insectos son relativamente infrecuentes. Los insectos que más frecuentementemente pueden originar reacciones alérgicas son los himenópteros, familia a la que pertenecen las abejas, avispas, avispones y abejorros, entre los más comunes.

Las reacciones alérgicas por picaduras pueden ser de dos tipos:

- Reacciones locales: son aquellas en las que aparece inflamación solamente en la zona de la picadura del insecto. En ocasiones, pueden ser extensas y muy molestas.

- Reacciones sistémicas: son aquellas en las que, además de la mayor o menor reacción local que se puede producir por la propia picadura, la persona manifiesta síntomas a distancia: por ejemplo, picores, habones o enrojecimiento por otras zonas del cuerpo, inflamación de la piel en localizaciones distintas de la picadura, rinoconjuntivitis, dificultad para respirar, sensación de mareo intenso, incluso desvanecimiento, etc.

Si el individuo está sensibilizado al veneno del insecto, las reacciones sistémicas son potencialmente mortales mientras que este riesgo es mucho menor en las reacciones locales. No obstante, con sucesivas picaduras, el grado de sensibilización puede aumentar y las reacciones locales pueden evolucionar a reacciones sistémicas.

En el caso de que Ud. haya experimentado alguna vez reacciones locales de moderadas a intensas con picaduras de himenópteros y, desde luego, si alguna vez ha tenido una reacción sistémica, no dude en consultar con un alergólogo para realizar el estudio diagnóstico oportuno.

Éste consiste en la historia clínica detallada para intentar identificar el tipo de himenóptero implicado, la medición de anticuerpos de alergia en sangre frente al veneno y alérgenos específicos de los venenos de los distintos himenópteros (diagnóstico molecular) y, en el caso de estar indicadas, pruebas cutáneas con el veneno concreto.

Una vez seleccionado el veneno frente al que se debe tratar, en el caso de las personas que hayan presentado reacciones sistémicas y en aquellas con reacciones locales grandes y otros factores de riesgo, puede estar indicada la vacunación específica.

Ésta consiste en la administración periódica de dosis concretas del veneno al que el paciente está sensibilizado, durante un mínimo de 5 años, con el objetivo de modificar la respuesta del sistema inmunitario, desde una situación de hipersensibilidad a otra de tolerancia inmunológica.

Los diversos estudios clínicos arrojan cifras de tasas de curación real superiores al 80% con las vacunas de veneno de abeja y cercanas al 98% en el caso de veneno de avispas.

Si Ud. cree que puede ser alérgico a la picadura de los himenópteros, no dude en pedir cita.